Cómo contestar bien al teléfono

“Si coges el teléfono, no comas.” Lo sé. Suena a Stevie Wonder y parece un consejo absurdo, pero juro que a alguno le vendría bien que se lo dieran.  Las cosas que te pueden pasar cuando llamas por teléfono darían para un blog sin fin. Infinito. Es curioso que muchos se preocupan por ir bien vestidos a una reunión de trabajo, pero cuando contestan al teléfono se olvidan de que también causan una impresión. ¡Y qué impresión!

Teléfono

Están los escuetos: “Si”. Así, con contundencia. Y te quedas tan cortado que ni sabes si has llamado a una empresa o a casa de tu amigo Manolo. También están los rápidos. Ni tienen tiempo, ni interés, ni ganas de disimularlo. Te cuelgan antes de que hayas terminado el “graci…”. Y en el polo opuesto aguardan  los lentos. Sus silencios son taaaaan largos, que te da por pensar que se han muerto y tienes que llamar a la ambulancia. Y no quiero olvidarme de los “tristes”. Que sí, que la cosa ahora está complicada pero, corcho, si quieres sacar adelante un proyecto o una empresa, trata de darle un poco de alegría a la vida. Que de velatorios andamos todos sobrados.

Y todo esto siendo “humanos”. Cuando ya quien te contesta es una máquina, agárrate que comienza el viaje. Algunas máquinas, todo hay que decirlo, son buenas. Educadas, rápidas, eficientes. “Buenos días. Si desea hablar con Administración pulse 1, con Recursos Humanos 2, con Comercial 3 y si desea ser atendido por la operadora, espere”. He llegado a escuchar menús de 8 opciones para llegar ya sin paciencia al “espere” y colgarse entonces la llamada o remitirte a un buzón de voz donde no puedes dejar mensajes. Ahora bien, el rey entre todos los contestadores que me he encontrado es aquel que lo primero que me dijo fue:   “Si quiere ser atendido, pulse 1”. Estupefacta me quedé. ¿Y para qué se creía que llamaba? ¿Qué creía que se había movido en mi interior para marcar su número de teléfono?

Por otra parte, es importante cuidar quién graba el mensaje, cómo y cuándo. Si no podemos contratar un locutor o locutora, sería bueno al menos intentar escoger a aquel compañero o compañera que tenga una voz agradable, que hable bien los idiomas que queremos que aparezcan y tratar de hacer esa grabación con la mejor calidad posible. Hay veces que el ruido de fondo es ensordecedor. Algunos parecen haber escogido cuándo grabar su mensaje justo en el momento cumbre. Portazos, timbres y hasta gritos he oído en estas grabaciones, que más parecen un documento paranormal que un mensaje de empresa. Que asustan, leche, que asustan.

Yo todavía creo, de verdad, que el teléfono sirve para comunicarnos. Puede ser nuestra tarjeta de presentación. Y es fácil hacerlo bien. “Mantecados Artisa, buenos días… ¿Quién le llama?… Un momento, por favor… Disculpe, pero no se encuentra en la oficina. ¿Quiere que le deje un mensaje?…  Gracias”. Sólo hace falta un poquito de educación, sencillez, alegría… Casi nada. Casi todo.

En cuanto a las máquinas debemos pedirles que sean eficaces, que nos den las opciones de un modo ágil, que no se eternicen y que pronto podamos tener la opción de que nos atienda una persona de carne y hueso (que no se enteren, pero nos gustan más que ellas).

Nunca me cansaré de insistir en ello: comunicamos sin darnos cuenta y es vital cuidar cada detalle. La comunicación telefónica es una puerta que puede abrir o cerrar muchos proyectos. Es una llave más a tener en cuenta si queremos oportunidades. A mi me gustan las puertas abiertas. ¿Y a ti?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: