4 preguntas que no evitarán que hagas balance del año

Toma. Un año más que se acaba. Un año más que no nos libramos de hacer balance. Y de pensar en el año que ya se asoma. 2014. Hasta futurista suena para los que nacimos en el siglo pasado que, por si fuera poco ser de 1900 y pico, encima ahora nos llaman “no nativos digitales”. Tómate esa también.

Uvas

Y abre la boca que llegan los tópicos clásicos de un 30 de diciembre. Superado ya el “fin del mundo” clásico y reincidente de la llegada de la Navidad, ahora llega el “ansiado” momento de hacer balance, mirar al año que está por detrás y hacer promesas. Que sí, que nadie nos tiene por qué marcar cuando tenemos que pensar, pero somos muy de símbolos, tradiciones y costumbres y, quien más, quién menos, nos ponemos todos un poco metafísicos estos días.

Y la primera promesa se resume en “Sí, de verdad que sí, este año cumpliré todos mis buenos propósitos”. Ahí queda eso. Digo yo, que ahora con tanto coach suelto repitiéndonos aquello de “Hay que pasar a la acción, marca tus objetivos y un plan concreto para hacerlos posible” algo deberíamos haber aprendido. Lo veremos.

Hace poco leí en no sé qué red social, de no sé qué publicación, de no sé qué autor (gajes del exceso de información en el que vivimos y disculpas a todos los afectados por los derechos de autor) que era bueno hacernos varias preguntas. Éstas sí que las recuerdo con precisión.

  • ¿Qué ha funcionado?
  • ¿Qué no ha funcionado?
  • ¿Qué te falta?
  • ¿Cuál es el siguiente paso?

Demostrado queda una vez más el poder de las preguntas. Se quedan ahí, mirándote, impasibles. Sin pestañear, protegidas por sus signos de interrogación. Tan anchas. Ya te han dejado el recado y ahora el trabajo duro está sobre tus espaldas. Hale, contesta. Y tómate tu tiempo, no te vayas a equivocar. Y no mientas, que te cojo.  Que no, que no se van. Que se quedan ahí esperando, sin hablar y sin moverse. Malditas preguntas. Y te miran dentro, muy dentro. Buscándote.

Espero, deseo, anhelo, que todo lo que encuentren en ti sea bueno. Que haya energía, claridad, fuerza, ganas, ilusión, posibilidades, soluciones.

Y ahora voy a decirte algo muy importante, presta y atención porque nunca antes lo has oído: Feliz Año. No es un cumplido, ni una frase hecha, ni dos palabras que ya parecen una. Es el deseo real de que el año que está por venir te permita cumplir tus sueños. Uno a uno. O todos a la vez, qué narices.

Eso sí, antes nos toca hacer el balance de marras y aclararnos. Que no es poco.

Felices uvas.

La primera carta al Olentzero

Ésta ha sido su primera “comunicación” con aquellos seres mágicos que traen regalos por Navidad a los niños que se han portado bien. En este caso, mis hijos le dirigen la misiva al Olentzero, un viejo carbonero que todos los años baja del monte con su saco lleno de presentes para los niños de estas tierras.

Alain tiene tres años y medio y he tenido el honor de ser su secretaria. Él me dictó la carta.

Carta de Alain

Eder, con veinte meses, prescindió de mis servicios y se lanzó él mismo a escribirla. Imagino que el Olentzero estará ahora desgañitándose la vista tratando de entenderla. Dicho sea de paso, el carbonero está ahora igual que los padres de Eder.

Carta de Eder

Echo de menos mis Navidades de cría. Aquellas Navidades de verdad. Por ello hoy me siento afortunada de poder revivirla a través de la ilusión de mis peques.

Alain y Eder entregando la carta

 

Y con esa emoción que me transmiten, con esa inocencia con la que cantan los villancicos, con esa sorpresa de “Pero cómo, ¿los Reyes Magos también regalan abrigos?”… me gustaría desesaros a todos y a todas una Navidades inolvidables. De ésas que guardamos en nuestra memoria.

Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo

 

 

 

Gala Arte Joven, la emoción de unos premios

Este post llega con una semana de retraso. Sí, lo sé. No es el mejor modo de comenzar y más teniendo en cuenta que me dedico a la comunicación. Pero está hecho a conciencia.

Hace 7 días tuvo lugar la entrega de premios del Certamen Arte Joven del Instituto Navarro de Deporte y Juventud del Gobierno de Navarra. Tuve la fortuna de presentarlo y el subidón que, creo, todos sentimos esa noche viendo las actuaciones y el arte de chavales tan jóvenes fue tremendo. Tanto, que he preferido esperar unos días para ver si así la emoción se mitigaba un poco y no escribía un artículo exagerado y poco real. Pues bien, el experimento no ha resultado. Conforme pasa el tiempo, ¡el recuerdo de la gala crece!.

Ganadores Gala Arte Joven. Foto cedida por Mikel G. Otamendi

En los pasillos y camerinos de Baluarte, había chicos y chicas nerviosos, estirando, montando paneles, revisando instrumentos, técnicos probando sonido y ultimando detalles,… Y entre todos ellos, el equipo de Imaginascene Eventos y Comunicación supervisando y ofreciendo ayuda con una sonrisa, humor y mucho rizo al viento, que el rock va inherente al gran Rudy Goroskieta y David Martínez.

GuitarraA la sala de butacas, poco a poco, iba llegando el público, gente apasionada por el arte, familiares y amigos de los artistas en su mayoría y representantes del Gobierno de Navarra. Todo listo para empezar a disfrutar. Se apagan las luces y … ¡comienza la función!. El público quedó literalmente arrollado por la fuerza del grupo de rock Hibakusha y alucinó con la destreza y la apuesta tan original de Red Bullet. Compartir premio ex aequo en Música fue justo. El crítico musical Santi Echeverría lo dijo: “Ambos  son muy buenos en lo suyo y son estilos completamente distintos”.

Algo similar ocurrió en Artes Escénicas, compartiendo mieles el Grupo Fueradeleje  por su obra  “Meeting Point” y el Grupo Jóvenes de Butaca por “Chicago, el musical”. Subieron todos al escenario y la emoción se palpaba.

Seguimos disfrutando y sorprendiéndonos con las propuestas de los artistas en la modalidad de Artes Plásticas. Fue finalmente Miguel Ayesa Usechi quien se llevó el gato al agua y el diseñador Mikel Colás en la Sección de Moda quien nos mostró su trabajo con la ayuda de un desfile de modelos. Modelo

Y entre tanto joven creador, más jóvenes artistas: Dj Orti de Gossa fue el dj oficial de la gala dándole un ambiente diferente, Christian Poppin nos dejó alucinados con su capacidad para bailar (o mejor dicho, diseccionar el movimiento) y las Urban Dolls nos dejaron pegados a las butacas con su frescura. ¡Sólo tienen entre 14 y 17 años! Recibieron por sorpresa el Premio Grupo Revelación. Había que verles las caras… Eso no puedo expresarlo con palabras. Pero para inmortalizar ése y otros  momentosestaba Mikel G. Otamendi, otro artista, en este caso de la fotografía. Las fotos que veis, son obra suya… ¡Gracias, Mikel!

Urban dolls

Ya no sé si creo o dejo de creer, pero en la gala se respiraba mucha energía positiva, y juventud, y ganas, y arte, y pasión, y entrega incondicional… Me ha tocado presentar muchísimos actos, pero casi todos del ámbito empresarial. Y están muy bien, pero nada que ver con el desparpajo, la cercanía y la participación del público de la Gala Arte Joven. ¿Sabes qué se siente cuando estás frente al público y notas que están ahí de verdad, que te contestan y que da la sensación de que estás conversando directamente con cada uno de ellos? En la Gala faltó el premio al público…

Entre los avatares, hubo un momento en el que di paso a un artista. Me retiré. Se apagaron las luces y… ahí no salía nadie. Fue un minuto de esos que parecen un siglo. “¡No está! ¡No lo encontramos!” me gritan susurrando. Cooooorre al escenario. Y conforme avanzas esos dos escasos metros que te separan del atril, piensas: “Y ahora qué digo”. Y antes de poder contestarme a mí misma, ya estaba hablando. Y con ese público que tenía al frente, todo fue fácil. Los años de radio en esto de improvisar ¡dan mucho callo!. Por fin encontraron al artista perdido. El motivo de su ausencia, me lo reservo. Secreto de sumario.

Cristina presentando

Vamos, por resumir, que fue una noche mágica donde todo se alió: los artistas, el público, la cercanía del Instituto Navarro de Deporte y Juventud y en especial de su consejero Íñigo Alli, los técnicos del Baluarte que han visto ya de todo y se les nota, y el buen hacer de Imaginascene Eventos y Comunicación en la organización de la entrega del premio (muy, muy, muy recomendables).  Toda una experiencia.

Yo quiero más noches como éstas. Muchas más.

Lo importante son las personas: ¿Verdadero o falso?

¿Tienes ya clara tu respuesta? Entonces es tiempo de debate. Son tantos los clichés que damos por válidos en el terreno de la gestión de personas que, presiento, se me va a quedar corto el blog.

IMGP4705Empiezo por el principal: “En las empresas, lo más importante son las personas”. “Mentira”. Así, con esta rotundidad y sin tapujos, califica esta afirmación Andrés Raya, director del programa de Liderazgo de Personas y Gestión de Equipos de la Escuela de Negocios ESADE. Lo decía de este modo en una Máster Class que recientemente ofrecía en la Cámara Navarra de Comercio e Industria para directivos: “Mentira. Lo primero son los resultados. Después, viene todo lo demás. Y quien diga lo contrario, miente”. Eso sí, para alcanzar resultados es vital “no trabajar únicamente los procesos, sino también las personas. Es lo que hacen los ganadores”.

Y una vez sentada la primera base, seguía con otros tópicos más que instalados en nuestro pensamiento: “Hay que estar convencido de algo para poder sacarlo adelante”. Pues no. “No siempre nos tienen en cuenta cuando se toman las decisiones importantes” y debemos estar preparados para actuar sin estar plenamente conformes con la estrategia a seguir. Si tuviéramos que estar siempre todos de acuerdo y totalmente convencidos de lo que hacemos, se paralizaría el país.

“La sinceridad, ante todo” es otra afirmación gloriosa ¡que no nos advierte del peligro que tiene un sincero! “La sinceridad aporta valor, pero en su justa medida. Hay cosas que es mejor no decirlas en el momento, ni  tal y como las pensamos”, apostilla Raya. A veces, es mejor esperar a que pase un tiempo prudencial, reflexionar y decidir con mayor calma qué queremos decir, de qué modo y en qué momento.

¿Pasamos ahora al “Si lo deseas con todas tus fuerzas, lo conseguirás”?: es el mito del libro “El Secreto” en todo su esplendor. Para Raya, “desear está muy bien porque así focalizas tu energía, pero prueba sólo a desear y no estudies y verás si apruebas el examen o no”. En definitiva sueña, pero sobre todo, actúa.

Otra frase hecha y manida es la que reza que “Hay que apostar por la excelencia”. A muchos, políticos incluidos, se les llena la boca con esta expresión. Pero Raya se lamenta: “La educación actual busca hacer personas “redondas”, iguales,  donde no se potencia la diferencia y el talento. Se persigue la uniformidad en lugar de trabajar en base a la excelencia”. Y eso trae consecuencias.

Éstas y otras muchas reflexiones, nos dejaba el profesor Andrés Raya en su visita a Pamplona. Ofrecía la charla “10 tendencias de éxito en dirección de personas y organización: ¿Qué están haciendo los ganadores?” y presentaba el Programme for Leadership Development (PLD), primer Máster que ESADE impartirá en Navarra. Comenzará en Febrero del 2014 y busca desarrollar el conocimiento y las competencias de aquellos directivos que persiguen alcanzar una mejora decisiva de sus retos profesionales y los de sus empresas. Ésta es toda una oportunidad para crecer de la mano de los mejores. Y de paso… echar por tierra clichés.

El Crowdfunding, una posibilidad de financiación en la que la comunicación es vital

Un reto, sin duda alguna, es conseguir financiación para sacar adelante tu proyecto. El reto aún es mayor si decides dejar a un lado a los bancos (licencia edulcorada para no decir que son ellos los que te dejan a ti en la cuneta)  y buscas apoyo en personas que desconoces. Pero, ¿cómo conquistar a alguien a quién jamás has visto para que decida apostar por tu causa y darte dinero?

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Aunque parezca un objetivo descabellado, y muchos piensen que el tiempo de los mecenas ha pasado, el crowdfunding es una realidad que año tras año demuestra su valía. Es la filosofía de “lo pequeño es lo importante” y la suma de muchos esfuerzos hacen posibles grandes logros. Es ésta la senda que sigue Vórticex, una plataforma de crowdfunding especializada en Ciencia e Investigación. ¿Eres científico, estás investigando una enfermedad y te cortaron el grifo del dinero? En Vórticex puedes presentar tu proyecto, contar qué quieres lograr, qué necesitas y fijar de qué modo vas a recompensar a aquellos que quieran comprometerse contigo. Y es increíble todo lo que se puede alcanzar gracias a la generosidad de la gente y su capacidad para implicarse en lo que tenemos alrededor.

Es un sistema curioso el del crowdfunding. He podido conocerlo con mayor profundidad en una charla organizada por el Servicio de Promoción Empresarial del Ayuntamiento de Pamplona ofrecida por Gorka Polite y Ana Fernández Zubieta, socios de Vórticex. Y como siempre barremos para casa, me gustó la importancia que ambos le dan al hecho de comunicar bien. “Debemos contar nuestro proyecto con claridad de modo que cualquiera pueda entenderlo. Es imprescindible mencionar lo más básico y fundamental, porque a veces damos por obvio lo más importante de todo” remarcaba Ana Fernández Zubieta. También recomendaba acompañar esa información de imágenes y de vídeo, no sólo para ilustrar mejor nuestro reto, si no para algo tan esencial como “ponerle cara a un proyecto y generar confianza”. Y añadía: “Es vital transmitir que sin el apoyo de esas personas, el objetivo marcado no sería posible”. Según Gorka Polite, esto lo entendió muy bien Obama que decidió “no centrar sus esfuerzos en grandes inversores y pedir su colaboración a muchos ciudadanos normales para financiar su campaña política. Batió todos los récords de la historia”.

Y por supuesto, vital es también generar comunidad, hacer crecer un sentimiento de pertenencia y crear un movimiento alrededor del proyecto en redes sociales en el que cuentes qué haces y por qué. Es una manera de lograr involucrar a la gente, ofrecerles una respuesta a su ayuda, un tenerles al tanto de qué se está haciendo gracias a su aportación y un modo indiscutible de que no se olviden de ti.

Con el crowdfunding se pueden lograr retos impensables y, una vez más, la buena comunicación es esencial.

Cómo contestar bien al teléfono

“Si coges el teléfono, no comas.” Lo sé. Suena a Stevie Wonder y parece un consejo absurdo, pero juro que a alguno le vendría bien que se lo dieran.  Las cosas que te pueden pasar cuando llamas por teléfono darían para un blog sin fin. Infinito. Es curioso que muchos se preocupan por ir bien vestidos a una reunión de trabajo, pero cuando contestan al teléfono se olvidan de que también causan una impresión. ¡Y qué impresión!

Teléfono

Están los escuetos: “Si”. Así, con contundencia. Y te quedas tan cortado que ni sabes si has llamado a una empresa o a casa de tu amigo Manolo. También están los rápidos. Ni tienen tiempo, ni interés, ni ganas de disimularlo. Te cuelgan antes de que hayas terminado el “graci…”. Y en el polo opuesto aguardan  los lentos. Sus silencios son taaaaan largos, que te da por pensar que se han muerto y tienes que llamar a la ambulancia. Y no quiero olvidarme de los “tristes”. Que sí, que la cosa ahora está complicada pero, corcho, si quieres sacar adelante un proyecto o una empresa, trata de darle un poco de alegría a la vida. Que de velatorios andamos todos sobrados.

Y todo esto siendo “humanos”. Cuando ya quien te contesta es una máquina, agárrate que comienza el viaje. Algunas máquinas, todo hay que decirlo, son buenas. Educadas, rápidas, eficientes. “Buenos días. Si desea hablar con Administración pulse 1, con Recursos Humanos 2, con Comercial 3 y si desea ser atendido por la operadora, espere”. He llegado a escuchar menús de 8 opciones para llegar ya sin paciencia al “espere” y colgarse entonces la llamada o remitirte a un buzón de voz donde no puedes dejar mensajes. Ahora bien, el rey entre todos los contestadores que me he encontrado es aquel que lo primero que me dijo fue:   “Si quiere ser atendido, pulse 1”. Estupefacta me quedé. ¿Y para qué se creía que llamaba? ¿Qué creía que se había movido en mi interior para marcar su número de teléfono?

Por otra parte, es importante cuidar quién graba el mensaje, cómo y cuándo. Si no podemos contratar un locutor o locutora, sería bueno al menos intentar escoger a aquel compañero o compañera que tenga una voz agradable, que hable bien los idiomas que queremos que aparezcan y tratar de hacer esa grabación con la mejor calidad posible. Hay veces que el ruido de fondo es ensordecedor. Algunos parecen haber escogido cuándo grabar su mensaje justo en el momento cumbre. Portazos, timbres y hasta gritos he oído en estas grabaciones, que más parecen un documento paranormal que un mensaje de empresa. Que asustan, leche, que asustan.

Yo todavía creo, de verdad, que el teléfono sirve para comunicarnos. Puede ser nuestra tarjeta de presentación. Y es fácil hacerlo bien. “Mantecados Artisa, buenos días… ¿Quién le llama?… Un momento, por favor… Disculpe, pero no se encuentra en la oficina. ¿Quiere que le deje un mensaje?…  Gracias”. Sólo hace falta un poquito de educación, sencillez, alegría… Casi nada. Casi todo.

En cuanto a las máquinas debemos pedirles que sean eficaces, que nos den las opciones de un modo ágil, que no se eternicen y que pronto podamos tener la opción de que nos atienda una persona de carne y hueso (que no se enteren, pero nos gustan más que ellas).

Nunca me cansaré de insistir en ello: comunicamos sin darnos cuenta y es vital cuidar cada detalle. La comunicación telefónica es una puerta que puede abrir o cerrar muchos proyectos. Es una llave más a tener en cuenta si queremos oportunidades. A mi me gustan las puertas abiertas. ¿Y a ti?

I+ D en Contenido

Durante muchos años le hemos dado una importancia desorbitada a la apariencia, a lo accesorio, a lo bonito, y hemos terminado comprando colonias sin olerlas seducidos por lo bien presentadas que estaban. Hemos hecho como los críos que se vuelven locos por el kit McDonalds donde lo que menos importa es la hamburguesa. O lo que sea eso que ponen entre pan y pan.

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Y entre tanta caja preciosa, lazos y abalorios, de repente, muchos se han dado cuenta de que no les gusta lo que hay dentro. Y poco a poco, ha ido surgiendo otra corriente con fuerza. “Déjate de adornos y dame algo real, bueno, práctico”, podría ser su lema. No quiero envoltorios que me despisten. Quiero información que me sirva. Quiero contrastar datos y acercarme a la verdad. Quiero comunicar un mensaje y que éste se entienda. Quiero transmitir algo y conseguirlo. Quiero compartir conocimiento y crecer junto a los demás.

Pero en ese sentimiento común de darle al contenido la importancia que realmente tiene, y en esa fiebre por comunicar, encontramos de todo. Bueno, buenísimo y malo, malísimo. No todo el mundo comunica o escribe bien. Y es ahí donde entra el I+D en Contenido. Cada producto, cada pieza que hagamos, merece ser hecha con mimo, con cuidado, con profesionalidad. Debemos hacer el esfuerzo de contar las cosas de la mejor de las maneras, sea un post, un vídeo, una conferencia, un simple mail, o lo que ahora tengamos entre manos. ¡Se pueden alcanzar tantos objetivos ofreciendo buenos contenidos!

Descubrir nuevas maneras de conectar con la mente de los demás. Investigar, indagar, y realizar con calidad cualquier producto o servicio que desarrollemos. Todo ello es, a mi juicio, el I + D en Contenido. Quizá no sea nada más que un término que me he inventado. Pero para mí es mucho más: es mi leit motiv y la fórmula para lograr hacer llegar cualquier proyecto o idea más lejos. Con calidad, todo tiene mejor color.

Malala Yousafzai, la niña héroe

Quizá Malala preferiría vivir feliz y tranquila en su país sin que nadie la conociera. Sin embargo, se ha convertido en un icono mundial. Su cara de niña refleja la lucha contra la sinrazón. Su cara de niña es imagen de la lucha por los derechos humanos y el derecho a recibir una educación, al margen de ser niño o niña.

La niña paquistaní que desafió a los talibanes

La niña paquistaní que desafió a los talibanes

Por todo ello, hoy recibe el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia 2013 de la Eurocámara. Es un galardón importante, que lo suma a una larga lista de reconocimientos internacionales.

Su historia conmueve e impresiona. Malala vivía en el valle de Swat, en Pakistán. Desde los 5 años asistía a la escuela y le gustaba. Llegaron los talibanes y prohibieron a las niñas recibir educación. No sabes, no piensas, no criticas, no eliges, no decides, no existes. Adiós problema. O no.

Malala con apenas 11 años empezó a escribir un blog para la BBC contando su vida y su impotencia por no poder estudiar.  Este artículo ya antiguo  recoge algunos párrafos que escribía aquella niña paquistaní de tan sólo 11 años en su blog.

Con apenas 13 años, en el 2012, los talibanes le concedieron el honor de reconocerla como un peligro e intentaron matarla. Una bala se quedó alojada en su cerebro. Estuvo 10 días en coma. Cuando despertó, la tristeza se había alojado en su rostro. Pero también la certeza de que iba a seguir luchando por todas aquellas niñas a las que se les había privado de su derecho a saber. Y a ese objetivo sigue dedicando Malala sus días.

Malala, Malala,… Creé este blog para, entre otras cosas, poner en valor lo que otros logran con mucho talento y pocos medios. Y de repente, me mira esta chiquita paquistaní con fuerza de Titán y una determinación pasmosa. Y se me queda la sensación de que todavía existen personas de verdad, personas que son capaces incluso de arriesgar su vida por aquello que consideran justo. Y me impresiona.

Larga vida, Malala.

Horror al FOMO (o cómo no sucumbir ante los peligros de las redes sociales)

FOMO: hasta el nombre es feo. Es un nuevo término de éstos raros que aparecen de repente, nos persiguen con persistencia durante una buena temporada y al final, vemos que han venido para quedarse. Significa Fear of missing out, o lo que es lo mismo, miedo a perderse lo que está pasando.

Con las redes sociales, esta sensación de desear estar en otros sitios se multiplica hasta el infinito. Te conectas y ahí están todos, con fotos de fabadas y paellas, borrachos como cubas en no sé qué fiesta chic, en bikini al sol en la playa, sonriendo frente a un mojito o triunfando profesionalmente… Y ahí aparece el FOMO, vamos, la clásica envidia cochina vestida de arrobas y hashtags… Antes, te enterabas de lo bien que les había ido en tal viaje cuando regresaban. Ahora, cuando vuelven, ni preguntas: lo sabes todo. Y esto, algunas personas lo llevan bien, y otras, rematadamente mal.

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Queremos estar en todas partes y, hasta el momento, por más que nos empecinemos, el don de la ubicuidad no nos ha tocado en suerte. Quedarse en casa tranquilamente parece un pecado. Dejar de mirar las redes sociales, otro de igual envergadura. Hasta angustia nos entra de que nos estamos perdiendo algo… Y creo que sí, que tenemos motivos para que nos entre la angustia porque nos estamos perdiendo la capacidad de disfrutar del momento, del aquí y ahora y  saber ponerle un poco de pausa a nuestras vidas. No querer estar en todo. Ser feliz haciendo lo que hacemos y no lamentarnos constantemente por lo que no podemos hacer. Las redes sociales son fantásticas y las defiendo con pasión, pero, como el buen vino, en su justa medida. Si te pasas, puedes verte arrollado por la resaca.

Para algunas personas esa sensación de sentirse  excluidas, miserables incluso por no estar en las fiestas, congresos, charlas y demás eventos en las que están los demás, se convierte en un trastorno serio en el que necesitan ayuda profesional para salir adelante. Para ellos, mis respetos y mi apoyo para superarlo.

Y para el resto, para los que sí que en alguna ocasión hemos sentido esa sensación de “yo quiero estar ahí” o “cómo les da la vida a los demás para llegar a todo”, envío por mensajería urgente un paquete de calma y sosiego, que la vida está para vivirla y disfrutarla, disfrutar también de cómo los demás avanzan, se divierten y triunfan, y ser conscientes de que envidiar lo que los demás hacen te impide ver todas las posibilidades que tú tienes en tus manos. Y que quizá, el que cuelga esa foto tan chula de no sé qué fiesta, quizá esté soñando con estar en su casa calentito y tranquilo. ¡Qué manía tenemos de querer el pelo rizado cuando lo tenemos liso!

¿Empezamos?

Folio en blanco. Blog en blanco. Primeras palabras. Es el comienzo.  Emocionante. Comienza la partida. Vamos a ir conociéndonos. Tú y yo. Yo y tú. Descubriré tus gustos. Y de paso, también los míos.

Comienza la partida

Comienza la partida

¿De qué quiero hablar contigo? Buena pregunta. Espero que la respuesta también lo sea. Dicen que respiramos sin darnos cuenta. Yo también diría que comunicamos sin enterarnos siquiera. Y es tan importante lo que transmitimos para alcanzar nuestros objetivos, que bien merece la pena fijarse en cómo comunican los demás, qué acciones hacen chapó y, por qué no, cuáles podrían mejorarse.

Ésta es una oportunidad que quiero atrapar para estar cerca de ti, de aquellas personas que desean saber más y comunicar mejor. Para conversar, aprender y crecer.  Es una oportunidad para felicitar y poner en valor a gente sencilla que se lanza a contar sus proyectos y lo hacen con acierto. Una bonita excusa para detenernos a pensar en pequeños actos cotidianos que hacemos sin darles importancia y que dicen mucho de nosotros.

Éste no es un blog de gigantescas compañías con presupuestos estratosféricos. Este blog habla de ti y de mí, de cualquier persona que quiera encontrar claves o ideas para comunicar desde su puesto de trabajo, su empresa, su proyecto o, por qué no, a nivel personal. Con dinero y sin dinero. Como la canción. Al alcance de todos.