El poder de una buena anécdota para contar un proyecto

Largos informes, parrafadas interminables, excesivos tecnicismos, palabrería innecesaria,…  Son algunos de los muchos errores que cometemos cuando queremos expresar algo a los demás: un proyecto, un nuevo producto, un servicio innovador…  Y no sirve para nada: es mucho papel, demasiada tinta y poca chica. Una vez soltado el rollo, éste se evapora. Y no queda ni rastro. Uno o dos conceptos, quizá, y con suerte.

Nos esmeramos en contar todo con tanto detalle, que se nos olvida que file8151343567861lo importante es que se entienda lo que queremos expresar y que quien nos escuche, nos recuerde. Y ahí está el poder de las metáforas, de los ejemplos, de las anécdotas. Son poderosas. La palabrería se hunde en el fango. La buena anécdota se incrusta en el cerebro. Toca la tecla de la atención. Sorprende. Impacta. 

Por ello hay que buscar esa comparación que nos salve la vida, ese ejemplo que provoque que no necesitemos más palabras, esa metáfora que toque emocionalmente al otro y que haga que asimile e identifique claramente el mensaje que queremos transmitirle.

He pasado muchos años trabajando en televisión y radio. He hecho entrevistas de todo tipo, algunas muy sesudas y trabajadas. En una ocasión, conocí a un chico que se llamaba Miguel Indurain, como el ciclista navarro que, en aquel entonces, estaba en pleno apogeo. Lo que aún era más curioso es que su padre se llamaba Pruden Indurain, igual que el hermano del pentacampeón, también ciclista. Vinieron al estudio y nos contaron historietas de las confusiones vividas por compartir nombre con los Indurain. La entrevista en sí no tenía un gran sentido informativo, pero fue divertida, curiosa, entretenida. Me sorprendió que durante meses los oyentes con los que me encontraba me hablaban de ella. Ni palabra de las conversaciones con políticos, temas “serios” y de calado o económicos con repercusión en nuestros bolsillos… Pero recordaban con detalle muchas de las situaciones que esta familia había vivido.

Una anécdota no deja de ser una historia y a todos nos encantan que nos cuenten historias.  Cuando hablas de alguien no reproduces todo el rollo que te ha contado y sí cuentas ese detalle que te ha impactado. “¿Sabes por qué se lanzó a crear su empresa? Porque un día, se quedó colgado en un aeropuerto sin poder regresar a casa y decidió…”

Por ello te animo a buscar y rebuscar entre tus anécdotas. Elige aquellas que te gusten, que sean sencillas de contar con brevedad y que realmente expresen el sentido de tu proyecto.

Pon ejemplos. Cuéntame tus historias. Pon “imágenes” a lo que quieres expresar. Merece la pena. Humanizas, contactas, emocionas, logras que se te identifique mejor y que se te recuerde. Impactas. 

 

 

 

 

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2 comentarios el “El poder de una buena anécdota para contar un proyecto

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